Jóvenes creadores


Subjetividad y representación: nuevas generaciones en México delante y detrás del espejo


Puede que no sepamos cuáles sean los milenarios poderes del arte, pero sabemos que existen y que funcionan de formas distintas y asombrosas. ¿Qué pasa cuando ponemos el arte al servicio de las juventudes? Un mejor conocimiento de las personas sobre sí mismas. Eso pasa.

 
Adolescente dramatizando una piedra encontrada en el recorrido.

Adolescente dramatizando una piedra encontrada en el recorrido.

Famosas palabras del trigésimo primer presidente de los Estados Unidos de América, Herbert Hoover: “Los hombres más viejos declaran la guerra, pero es la juventud quien debe pelear y morir”. Estas palabras resuenan fuerte incluso en contextos no bélicos. La guerra tiene ciclos, pero el conflicto social parece eterno. El dicho de Hoover posee, sin quererlo, una profundidad política común a casi todas las sociedades porque ponen de manifiesto la brecha que existe entre los hacedores de política y los jóvenes.

Las distintas extensiones del poder exigen una imagen más o menos concreta de la población joven y esa imagen suele ser deliberadamente binaria. El joven (tal vez un poco como el migrante o el pobre) es definido como víctima o victimario, como vulnerable o vulnerador. Como nini o pandillero. Estos esquemas son traducidos por los medios en sistemas de representación, mismos que crean sujetos de la representación y, por lo tanto, espectadores. En este mapa cultural, un joven cualquiera puede jugar ambos papeles –el de actor y espectador– pero también el de creador. Se diría que esa persona habita las tres dimensiones de un espejo: el exterior, el interior y el limbo.

Imagen de  Aspirantes , obra de Erick Meyenberg estudiada por la Dra. Olga Rodríguez Bolufé.

Imagen de Aspirantes, obra de Erick Meyenberg estudiada por la Dra. Olga Rodríguez Bolufé.

A este último concepto alude el título del proyecto interdisciplinar Subjetividad y representación: nuevas generaciones en México delante y detrás del espejo, coordinado por Olga María Rodríguez Bolufé, doctora en historia del arte. En la compleja ecuación de la representación de las nuevas generaciones, el proyecto se propuso estudiar “cómo se reconocen o no, cómo se identifican o no las nuevas generaciones con esos sistemas de representación”. A partir de cuestionamientos en torno a la autopercepción y autorrepresentación de los jóvenes –“sujetos en formación”, como los define la doctora Rodríguez–, pero también sobre “los valores simbólicos de la cultura visual que producen empatía con las necesidades e intereses individuales y colectivos”, el proyecto detonó el trabajo de seis investigadores, además de Rodríguez Bolufé. Llama la atención la riqueza teórica y metodológica que se suscita en un grupo tan diverso: entrevistas, encuestas, estudios de impacto, talleres de trabajo grupal y creatividad, así como análisis de modelos comunicacionales masivos (televisión abierta) y posmasivos (redes y plataformas de consumo bajo demanda). Por capital metodológico no paramos.

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Mapa de la comunidad construido por los adolescentes después de realizar recorrido con vendas en los ojos.

Mapa de la comunidad construido por los adolescentes después de realizar recorrido con vendas en los ojos.

¿Quién habría imaginado la posibilidad de unir, mediante el estudio y trazo de cartas geográficas, el conocimiento medieval y una casa hogar del siglo XXI?

La doctora María Luisa Durán, propuso la creación del taller De Aquí para allá y al revés, llevado a cabo en la ciudad de Toluca de Lerdo, específicamente en la Casa Hogar San Francisco A.C., y dirigido a jóvenes de 12 a 17 años. A partir de la exploración del arte y el psicodrama, la doctora Durán buscó hallar un espacio de expresión, de interacción entre los chicos “más allá del desayuno y la comida”. Aquí lo interesante es que la doctora no dudó en echar mano de su especialidad en cartografía medieval (!) para que los jóvenes crearan sus propios “mapas personales, mapas corporales, mapas de la casa para que pudieran ubicar su cuerpo y su ser en un espacio específico, identificarse como individuos porque su cartografía corporal les dice cómo es su rostro, sus manos. Cosas tan básicas como esas, o identificar la casa en donde estaban, qué espacios les dan mayor confort, qué espacios no les gustan… exploramos incluso espacios más allá de la casa”. ¿Quién habría imaginado la posibilidad de unir, mediante el estudio y trazo de cartas geográficas, el conocimiento medieval y una casa hogar del siglo XXI? 

Otros proyectos incluyen el repaso de la tradición documental latinoamericana que realizó el maestro Pablo Martínez a la par de intervenciones con grupos estudiantiles; el seminario Culturas juveniles y el problema de la generación, coordinado por la doctora Maricela Portillo  Sánchez; o el taller Construcción de subjetividades en la juventud: saberes y aprendizajes en el arte y la cultura visual, de la Dra. Georgina García Crispín, dirigido a jóvenes de zonas urbanas.

El grupo de trabajo se aproximó al problema desde distintos ángulos: el diálogo, el trabajo de biblioteca, la imaginación artística, un seminario permanente de investigación, dos coloquios con invitados nacionales e internacionales de alto nivel, la divulgación del conocimiento, la memoria audiovisual, y un libro colectivo que recoge las experiencias de investigación de integrantes del grupo.

Un proyecto ambicioso donde los haya, pero no carente de problemas teóricos. ¿Cómo, por ejemplo, definir conceptos de partida como juventud y generación? Por supuesto, mediante una búsqueda bibliográfica a partir de “textos muy diversos desde campos diversos: literarios, filosóficos, sociales, psicológicos”, pero también la discusión en el grupo dio pie a una definición de juventud más amplia que “abarcara las etapas de adolescencia, estas pre-juventudes… pero que estuvieran enmarcadas en problemáticas de representación”. El grupo de trabajo se aproximó al problema desde distintos ángulos y métodos: el diálogo, el trabajo de escritorio, la imaginación artística, dos coloquios, la exposición de artes plásticas (otoño 2018), la divulgación del conocimiento en un libro colectivo y la memoria audiovisual. Un trabajo interdisciplinar en el mejor de los ánimos.

El trabajo concluyó a finales del año pasado, pero cabe meditar cómo podría extenderse, dentro y fuera del ámbito académico. Según la doctora Rodríguez, “cada uno de los trabajos que integran el libro visibilizan cómo estos resultados, cómo estas ideas iniciales de la investigación fueron complejizándose y revelando alternativas muy diversas de la representación y de la autorrepresentación”. Por su parte, la doctora Durán piensa que “mientras trabajes con un mismo grupo puedes ir profundizando en diferentes planos de entenderte en el espacio. Sería interesante poder combinar dos o tres grupos y ver, explorar hacia dónde te puedes ir con un grupo y hacia dónde con otro”. 

Para cerrar, nos tomaremos la licencia de citar varias palabras de Saul Bellow en su discurso de aceptación del premio Nobel: “Sin un arte que no rehúya los horrores personales o colectivos, insiste Proust, no nos conoceremos ni a nosotros mismos ni a los demás. Sólo el arte penetra lo que el orgullo, la pasión, la inteligencia y la costumbre erigen por todas partes: las realidades aparentes de este mundo. Existe otra realidad, la verdadera, que perdemos de vista. Esa otra realidad siempre nos está enviando señales, que, sin arte, no podemos recibir”. Las bastardillas son nuestras.


Subjetividad y representación: nuevas generaciones en México delante y detrás del espejo

Grupo de Investigación Interdisciplinar

Temporalidad: 2 años


Olga María Rodríguez Bolufé – Arte

Maria Luisa Durán y Casahonda Torack – Arte

Vivian Leticia Romeu Aldaya – Comunicación

Maricela Portillo Sánchez – Comunicación

Pablo Martínez Zarate – Comunicación

José Rosalío Gutiérrez Razura – Comunicación

Georgina García Crispín – Dirección de Formación y Acción Social


Dra. Olga Rodríguez

Dra. Olga rodríguez bolufé