La universidad fuera del recinto


El derecho a la educación superior en México. Análisis de experiencias por la equidad educativa.


 

El debate en torno al acceso a la educación superior en México suele reducirse a un tironeo entre exclusionistas y no-exclusionistas, pero en honor a la verdad le seguimos quedando a deber a un tema vital para el bienestar de las sociedades.

 
ISIA Instituto Superior Intercultural Ayuuk
 

Verdad grande como una montaña: en la gran discusión sobre la educación superior confluyen distintos intereses y contextos, pero también se develan prejuicios, sesgos, incluso algunas fobias. Hacen falta herramientas y juicios más finos. Por suerte, proyectos como El derecho a la educación superior en México. Análisis de experiencias por la equidad educativa (2016-2018) –de los académicos Martha Areli Ramírez Sánchez, Juan Pablo Vázquez y Guillermo Alfaro– apuntan a mitigar ese problema. El Grupo de Investigación Interdisciplinario (GII) fue fundado por el departamento de Ciencias Sociales y Políticas y la Dirección de Servicios para la Formación Integral dentro del marco del 75 aniversario de la Ibero. Problemas complejos exigen respuestas interdisciplinares: sociología, antropología, pedagogía.

El GII trabaja a partir de diversos supuestos que afectan la educación en varios niveles, a saber: la dificultad de acceso, los mecanismos de selectividad social, la devaluación de los títulos escolares, la deserción escolar y la falta de instalaciones e infraestructuras de calidad. Como base del proyecto, se estudiaron tres experiencias y espacios educativos creados con el fin de “revertir los procesos regionales de inequidad y exclusión en la educación superior”: el programa de becas de nuestra universidad Si quieres, puedes; el Instituto Superior Intercultural Ayuuk (ISIA), ubicado en Jaltepec de Candayoc, Oaxaca, fundado en 2006 como parte del Sistema Universitario Jesuita y dirigido a brindar educación superior a jóvenes indígenas provenientes de distintas regiones; y la Universidad Revolución, institución autónoma y popular del Estado de México.  

La actual crisis de representación política e institucional, la violencia descontrolada a nivel de calle e institucionalizada, la disminución de oferta educativa y la ausencia de canales de participación política para los jóvenes permiten comprender la generación de espacios alternos no solo de participación económica, sino política y educativa. Estos proyectos han encontrado refugio en niveles locales, comunitarios y municipales. Opciones que generan y se expresan de formas novedosas. Un campo que merece particular atención es la generación de espacios de educación superior que operan bajo modelos alternativos.

 Foto: Antonio Núñez

Foto: Antonio Núñez

Hemos visto que los sistemas escolares reproducen las asimetrías ya existentes.

Obtenidas desde distintos frentes, las observaciones que dieron lugar a este proyecto coinciden en algo: la educación no es como la pintan. Para el doctor Vázquez, “se tiende a pensar que frente a las desigualdades sociales, la educación es un espacio para promover la movilidad social, la democracia. Sin embargo, hemos visto que los sistemas escolares reproducen las asimetrías [ya existentes]”. Por otro lado, la doctora Ramírez explica cómo hace 25 años, cuando realizó su primer trabajo de campo en la Huasteca hidalguense, topó con pared: “Iba con un proyecto educativo, montar una biblioteca, pero la realidad te escupe. Lo que menos necesitan son libros y mucho menos una biblioteca”. Fue así como estos colegas de muchos años decidieron echar a andar un plan para revisar experiencias poco conocidas y “repensar nosotros mismos los problemas”.

Los resultados han, por decir lo menos, abierto los ojos de los mismos investigadores. El caso de la Universidad Revolución es ejemplar: ya desde su justificación explican cómo en el municipio de Chicoloapan, Estado de México, “hay un déficit creciente de al menos ocho mil lugares por año, número de jóvenes que deben competir en otras regiones por algún espacio, so pena de engrosar las filas de aquellos que no estudian”. Frente a tal rezago, la UniRevo propone un bien plantado esquema: su única licenciatura, Desarrollo Local Sustentable, mezcla ingeniería ambiental y química, humanidades y pensamiento crítico (política, filosofía, literatura), bioética, inglés y computación. El esquema de graduación es mediante un proyecto de refuncionamiento de alguna área de la comunidad—que colinda al norte con el municipio de Texcoco. “Tienen un plan de vida, de comunidad, reconstrucción de tejido social, tienen un plan mucho más ambicioso que generar licenciados… modelos como el de la Universidad Revolución están más allá de un plan sexenal”, explica la doctora Ramírez, quien ha colaborado en la elaboración de la currícula, que desgraciadamente sigue sin ser admitida por el sistema de Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios de la SEP.

 Foto: Antonio Núñez

Foto: Antonio Núñez

¿Cuántas veces nosotros mismos nos ponemos a pensar qué tipo de sociología estoy enseñando?

Entonces la universidad –cualquier universidad– puede ser otras universidades: no es solo flujo de papel y PDF, sino movimiento de académicos, grupos de investigación, diálogos, retroalimentación. Las dinámicas de competencia existen, pero también las de solidaridad: multidireccionales, cambiantes, enfocadas a transformar las protestas en propuestas y “sensibilidad comunitaria”, en palabras del Dr. Vázquez. Para la Dra. Ramírez, la experiencia fungió como un espejo epistemológico: “En la Universidad Revolución me dijeron: ‘Maestra, estamos enseñando ingeniería, pero sólo para reforzar el capital. Es una ingeniería liberal, pero nosotros tenemos que hacer otra ingeniería’. Y yo me pregunto ahora: ¿Cuántas veces nosotros mismos nos ponemos a pensar qué tipo de sociología estoy enseñando?”

 Foto: Antonio Núñez

Foto: Antonio Núñez

Entre estas observaciones, podemos vislumbrar otra verdad: el acceso a la educación no es simplemente un asunto de ingreso. Para el Dr. Vázquez la cuestión da para hablar sobre “el derecho a una educación pertinente y de calidad, el derecho de permanencia y el derecho a un egreso”. En última instancia, la educación debe fungir como un detonante: “Los proyectos tienen una lógica propia que además involucran la vida de la comunidad. Yo creo que además de ser espacios educativos, promueven lazos sociales y energetización social. Creo que de fondo hay una esperanza más allá de cualquier cambio de partido”.

Del trabajo del grupo interdisciplinar se desprendió la jornada de trabajo Muchos mundos, muchas investigaciones, llevada a cabo el pasado 14 de septiembre, y donde –además de los Dres. Vázquez, Sánchez y Alfaro– presentaron sus experiencias la Mtra. Georgina Tepale, Dra. María Teresa Márquez, Maribel Bolom, la doctorante Diana Zayas, el Mtro. Antonio Núñez (cuyas fotografías tomadas durante su intervención en el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígenas, en San Cristóbal de las Casas, ilustran este artículo), Víctor López, Carolina Díaz, la Lic. Magali Claro y Víctor García. De aquella jornada, rescatamos una pregunta pertinente para el contexto mexicano y latinoamericano: ¿Hacia dónde va la universidad? La respuesta es de una ambigüedad cristalina: la universidad tiene que ir hacia afuera.


Areli

GRUPO DE INVESTIGACIÓN INTERDISCIPLINAR

El derecho a la educación superior en México. Análisis de experiencias por la equidad educativa

Grupo de Investigación Interdisciplinar

Temporalidad: 2 años


En el proyecto también participan los investigadores:

 

 
EDUCACIÓNIBERO