Escuchando el cuerpo eléctrico


Monitoreo fetal con base en electrodos tripolares: estudio piloto


El cuerpo humano es un océano de señales eléctricas y el maestro Urrusti lo está navegando en busca de una isla diminuta: el corazón del feto humano.

 Representación de la puesta experimental: colocación de los sensores del cardiotocógrafo (monitor fetal comercial) y de los electrodos tripolares de anillos concéntricos. También se muestran las conexiones a los dispositivos de preamplificación, amplificación y adquisición a la computadora.

Representación de la puesta experimental: colocación de los sensores del cardiotocógrafo (monitor fetal comercial) y de los electrodos tripolares de anillos concéntricos. También se muestran las conexiones a los dispositivos de preamplificación, amplificación y adquisición a la computadora.

 

Ya lo decía el poeta Walt Whitman: “Yo canto al cuerpo eléctrico”. Brazos, piernas, músculos abdominales, corazón, cerebro, retinas: nada en nuestro cuerpo no genera una onda. Somos un océano de energías, señales, cargas, oscilaciones. Y por supuesto, durante la gestación humana, las señales dentro del vientre de la madre se multiplican. “Yo canto al cuerpo eléctrico, / me abrazan los ejércitos de quienes amo y yo los abrazo”.

Nosotros buscamos electricidad.

En ese doble concierto que es el cuerpo de una mujer embarazada, la labor del maestro en ingeniería biomédica José Luis Urrusti consiste en encontrar una señal del corazón del feto más clara de las que ya tenemos. “Nosotros buscamos electricidad”. Para lograrlo, están echando mano de un dispositivo que busca desafiar a sus antecesores, una creación del doctor Walter G. Besio, de la Universidad de Rhode Island: los electrodos tripolares de anillos concéntricos (ETAC). Con Monitoreo fetal con base en electrodos tripolares de anillos concéntricos: estudio piloto, el maestro Urrusti busca dotar a ginecobstetras y cardiólogos de información precisa para constatar que el desarrollo del feto es normal, saludable—información prenatal que es indispensable para tomar decisiones sobre el parto.

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Hoy por hoy contamos con un estupendo instrumento para evaluar el bienestar prenatal: el sexagenario cardiotocógrafo (CT), que registra simultáneamente la frecuencia cardiaca y los movimientos del feto, así como las contracciones uterinas, y que de acuerdo a ciertos estudios ha reducido la mortalidad de bebés desde su implementación. Pero, a pesar de los avances y mejorías del monitoreo tocográfico, el corazón fetal no ha dejado de ser del tamaño de una nuez (o sea: pequeñísimo entre los órganos de la madre) y la señal del CT puede ser todavía complementada. De acuerdo al doctor Besio, las mediciones eléctricas “poseen una alta resolución temporal, pero carecen de resolución espacial y su señal suele estar contaminada por las contracciones musculares”. De ahí la necesidad de explorar distintas frecuencias con ambos dispositivos, donde los ETAC sirvan como complemento del CT en pos de un monitoreo de mayor precisión.

 

Diseñado originalmente para registrar las ondas cerebrales de pacientes de epilepsia, los electrodos tripolares de anillos concéntricos funcionan como “una llanta flotando en una alberca. Las ondas acuáticas chocan con el anillo y rebotan, pero dentro del anillo no hay ondas”.  El trabajo con los ETAC llevó al doctor Besio a un descubrimiento secundario fascinante: la estimulación eléctrica transcraneal mediante los anillos concéntricos atenuó e incluso anuló ciertos tipos de ataques epilépticos. Fue a partir del éxito obtenido con las ondas cerebrales que el maestro Urrusti decidió utilizar los ETAC para monitorear la actividad cardiaca del feto humano y comparar su efectividad frente a la tradicional tocografía. De obtener una mejoría significativa, la ginecobstetricia y la cardiología contarían con una combinación de herramientas más precisa y las bondades del CT se verían exponenciadas: medir el ritmo cardiaco (RC) del bebé es una forma indirecta de saber si está obteniendo suficiente oxígeno de la placenta, y ayuda a monitorear el efecto de las contracciones uterinas en el RC del feto. Después de todo, ¿qué es la medicina moderna sino una constante búsqueda de mayor especificidad?

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Ha habido un abuso de la cesárea, guiado en parte por el espíritu mercantilista de muchos hospitales y médicos

Una de la preocupaciones del doctor Urrusti es el boom de partos por cesárea en México y el mundo. “Ha habido un abuso de la cesárea, guiado en parte por el espíritu mercantilista de muchos hospitales y médicos”. El asunto no es para menos: algunos estudios han relacionado el nacimiento por cesárea con problemas infantiles de respiración, obesidad, alergias ambientales y alimentarias, diabetes, esofaguitis y alejamiento del seno materno. La Organización Mundial de la Salud recomienda que las cesáreas no superen el 15% del total de partos, pero en México –quinto país en el mundo con mayor proporción de cesáreas– dos de cada tres de estas operaciones son innecesarias. De acuerdo al maestro Urrusti, “lo conveniente es esperar a que los propios mecanismos naturales de la mamá y del feto desencadenen el parto”.

Urrusti cree que, de lograr un monitoreo fetal más preciso, las madres y doctores sabrán valorar mejor la necesidad de un parto por cesárea, y acaso revertir su práctica excesiva. El estudio piloto “está en la etapa inicial, tenemos trece registros de voluntarias, pero necesitamos ir corrigiendo algunas cosas en el camino”. Esas cosas en el camino consisten en afinar los ETAC, que transmiten la señal a un preamplificador –diseñado por el doctor Besio– y un amplificador diseñado por la Ibero que permite visualizar las señales. Reducir el ruido, y optimizar y recabar la información suficiente son tareas que, de acuerdo al doctor Urrusti, tomarán unos 20 añitos. Pero, términos más, términos menos, el objetivo será el mismo a lo largo de todo el proyecto: encontrar la señal de un corazón diminuto perdida en un océano de ruidos y electricidades.

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Monitoreo fetal con base en electrodos tripolares: estudio piloto

11ª Convocatoria para el Financiamiento de Proyectos de Ciencia Básica

Temporalidad: 3 años


En el proyecto también participan los investigadores:

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José Luis Urrusti

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