En la capital del ruido


Caracterización del paisaje sonoro.
Proyecto piloto


 

“La ciudad suena y suena las 24 horas del día, los 365 días del año”, dice –no sin cariño– la doctora Jimena de Gortari Ludlow.Pero sentir cariño por la ciudad no la exime de ser crítica con la calidad sonora de nuestros espacios.

 
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Un ejercicio de imaginación futurista: corre el año 2030 en Santa Fe, Ciudad de México. Surca el cielo un convoy: el tren interurbano Toluca-México, cuyos constantes choques sonoros y vibratorios alteran cada tanto los tímpanos de quienes trabajan y habitan el distrito corporativo de la capital. En una ciudad que no ha dejado de acumular automóviles por millones, es imposible saber si un tren de esta magnitud ayudará a resolver el problema de movilidad en la zona y su consecuente contaminación atmosférica, pero –al no haber sido sometido a una rigurosa planeación estratégica– sus efectos sonoros no le son indiferentes a quienes ocupan el siempre conflictivo espacio de Santa Fe.

Siempre he pensado que el interés del sonido viene de un padre melómano y un abuelo que nos sentaba a escuchar el mar cada vez que lo íbamos a visitar.

La ciudad suena y suena: entre las capitales que ensordecen, la mexicana se sitúa en el octavo lugar de acuerdo a un estudio elaborado por Mimi Hearing Technologies, una empresa alemana dedicada al cuidado de la audición. Intereses comerciales aparte, hacemos ruido, y bastante. Pero el ruido no solo afecta la capacidad auditiva, el descanso o la concentración: también aumenta el estrés y el estrés libera cortisol –una importante hormonita que provoca cambios en la presión arterial y, en consecuencia, aumento de peso: ambos, factores de riesgo en una población ya de por sí proclive a la diabetes.

Caracterización del paisaje sonoro es el proyecto piloto que la doctora de Gortari lleva a cabo junto a un equipo interdisciplinario que mezcla estudios de arquitectura (Dr. Carlos Delgado Castillo y Mtro. Fernando Gutiérrez) e ingeniería (Dr. Eduardo Gamaliel Hernández y Mtro. José Antonio Morfín). Juntos, buscan analizar un tema que le es familiar a la vasta y diversa comunidad de Santa Fe: el tren interurbano México-Toluca, una obra colosal y contradictoria –como todas las obras colosales– que si bien busca solventar una serie de problemas, también se trata de “una nueva fuente [de sonido] que no está pensada para que no se escuche”.

Ya desde su etapa como doctoranda en la Universidad Politécnica de Cataluña, Jimena estudiaba la calidad sonora del Barrio Gótico de Barcelona (2010). Pero el interés viene de atrás –no solo de una reflexión en torno a cierta arquitectura que “se centra únicamente en la imagen y en el resultado tangible… los buenos arquitectos pretenden generar sensaciones en la gente y esas sensaciones están derivadas de la percepción”, sino desde su infancia: “siempre he pensado que el interés del sonido viene de padre melómano y un abuelo que nos sentaba a escuchar el mar cada vez que lo íbamos a visitar”. Una vez de vuelta a la Ciudad de México, Jimena puso en práctica los criterios aprendidos para elaborar la Guía sonora para una ciudad (Juan Pablos Editor, 2013) bajo la premisa de que es necesario recobrar nuestra sensibilidad auditiva para comprender las cualidades sonoras de los espacios que habitamos: “Escuchar implica pensar”.

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Para pensar el sonido quizá haya que ponerse algo sinestésicos: visibilizar lo que escuchamos, aunque la renuencia a tratar el tema del paisaje sonoro no es poca. En sus pesquisas, de Gortari ha encontrado que no se cuenta con estudios del impacto de las etapas de construcción de una obra de la magnitud del tren interurbano. El hermetismo de las autoridades ha sido tal que –al menos hoy, un 28 de septiembre de 2018– desconocemos el modelo de tren que habrán de utilizar. Además, al haber abandonado su tradición ferrocarrilera, México no cuenta con una legislación de trenes. Pero para la doctora Jimena hay más de una luz para guiar su investigación: la intuición, modelos de legislación en el extranjero, el conocimiento generado a la fecha sobre trenes y el trabajo de campo.

Hay que entender cómo el sonido es exactamente igual a la contaminación ambiental: nos afecta a todos… La salud es bienestar y el bienestar es multifactorial también

Es ahí –en la calle, entre los habitantes y usuarios de la zona– donde acaso sea posible sembrar las dudas del conocimiento. “A veces el impacto de boca en boca funciona muy bien; basta con preguntar ‘oye, ¿ya sabes sobre este problema?’”, explica la doctora de Gortari. “Hay que entender cómo el sonido es exactamente igual a la contaminación ambiental: nos afecta a todos… La salud es bienestar y el bienestar es multifactorial también”. Después de todo, su trabajo no consiste en ir en contra de la marea, sino echar mano de las herramientas ya existentes y matizar el impacto: “el tren es una realidad. Hay que trabajar con esa realidad y ver cómo afecte lo menos posible”.


Caracterización del paisaje sonoro. Proyecto piloto

12ª Convocatoria para el Financiamiento de Proyectos de Ciencia Básica

Temporalidad: 3 años


En el proyecto también participan los investigadores:

  • Carlos Delgado Castillo – Departamento de Arquitectura

  • Fernando Gutiérrez Hernández – Departamento de Arquitectura

  • Eduardo Gamaliel Hernández Martínez – Departamento de Ingenierías

  • José Antonio Morfín Rojas – Departamento de Ingenierías

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