El cambio está en u̶n̶o̶ el territorio


DINÁMICAS TERRITORIALES Y BIENESTAR


 

En un mundo materialista donde la pobreza ya no es considerada un producto de la injusticia, sino de la incapacidad individual, un ambicioso proyecto del Departamento de Economía de nuestra casa de estudios busca desafiar esta creencia.

 
 Laboratorio de Sistemas de Información Geográfica GeoLab de la IBERO

Laboratorio de Sistemas de Información Geográfica GeoLab de la IBERO

 

Circula un meme en la red: dos niños obreros (uno carga ladrillos, otro lleva una carretilla) conversan: “Esto no está bien”, dice uno. “Deja de criticar. El cambio está en uno mismo”, lo regaña el segundo. Memes aparte, en nuestras sociedades permea la extraña, casi mágica idea de que cualquier persona de cualquier contexto socioeconómico puede escalar la gigantesca y escorada pirámide social, siempre y cuando tenga el empeño, la voluntad, el tesón de salir adelante. Échale ganas. Pero más allá de una acalorada discusión, el asunto resuena, y fuerte: de nuestra credulidad o escepticismo por la meritocracia absoluta dependen cosas tan materiales como la implementación de políticas públicas, la asignación de recursos, la recaudación de impuestos, los programas de inclusión social y un sinfín de decisiones necesarias para el desarrollo de un país.

No hay una clara identificación de la influencia del territorio sobre las personas”

Echando mano de un no pequeño estudio de 4000 hogares mexicanos, la Cátedra de Investigación Dinámicas territoriales y bienestar (DTB) cofinanciada por Fomento de Investigación y Cultura Superior, A.C. (FICSAC), Patronato Económico y de Desarrollo de la Universidad Iberoamericana y la Dirección de Investigación, busca resolver un enigma muy propio de nuestros tiempos y economías: “no hay una clara identificación de la influencia del territorio sobre las personas”. Así lo expone Isidro Soloaga, responsable técnico del proyecto, investigador asociado del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural—financiado por la agencia de cooperación canadiense International Development Research Center– y recientemente ascendido a Nivel 3 en el Sistema Nacional de Investigadores.

 Mapa generado en el GeoLab  con la georreferenciación de encuestas realizadas sobre las relaciones virtuosas y predatorias del crecimiento urbano.

Mapa generado en el GeoLab con la georreferenciación de encuestas realizadas sobre las relaciones virtuosas y predatorias del crecimiento urbano.

Licenciado en Economía por la Universidad Nacional de La Plata y doctor en Economía Agraria y Recursos Naturales en la Universidad de Maryland, los pasos de Soloaga no se han despegado nunca del camino social. Ha sido consultor para el Banco Mundial en materia de desarrollo, team leader en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, y –en su faceta como académico– se ha especializado en desarrollo humano y económico, pobreza y distribución del ingreso: temas capitales en una economía que se caracteriza cada vez más y más por sus profundas diferencias.

Pero Isidro y los académicos involucrados en esta cátedra quieren llevar los datos compilados a un peldaño de mayor especificidad: con la ayuda del estupendo Laboratorio de Sistemas de Información Geográfica (GeoLab), ubicado en el Departamento de Economía, buscan comprender mejor las dinámicas de crecimiento mediante la georreferenciación de relaciones virtuosas (crecimiento económico acompañado de menor desigualdad y pobreza) y predatorias (crecimiento con empeoramiento del entorno).

Si viene una cigüeña a México, ¿le da lo mismo dejar a ese hijo en cualquier parte o prefiere algún tipo de hogar?

Al contar con información transgeneracional (la encuesta incluye preguntas sobre el desarrollo del bienestar de una persona en diferentes etapas de su vida, así como de su descendencia) e introducirla en un sistema de georreferenciación, los investigadores monitorean la incidencia de un territorio sobre el bienestar de sus habitantes. Por ejemplo: si un grupo de habitantes no detecta cambios positivos en su calidad de vida (mayor acceso a bienes, movilidad social, mejores prestaciones, etc.) a pesar de contar con un mayor grado de escolaridad, entonces lo óptimo es que las políticas públicas se reorienten de personales a territoriales. Soloaga traduce estos conceptos a palabras más sencillas: “si viene una cigüeña a México, ¿le da lo mismo dejar a ese hijo en cualquier parte o prefiere algún tipo de hogar?”

Así pues, el estudio no busca medir tanto el bienestar (“una cosa inasible”, de acuerdo al economista), sino “los medios para lograr bienestar”. “Lo que trata de ver este proyecto es en qué medida el territorio donde vives determina algunas variables que son calificadas como buenas para ti –tus aspiraciones, tu nivel de escolaridad de acuerdo a tu edad, tu nivel de ingreso– y en qué medida son tu historia familiar”.

 Miembros de la cátedra en presentación de avances   Foto: Pedro Rendón

Miembros de la cátedra en presentación de avances
Foto: Pedro Rendón

Nuestra cátedra está basada en un criterio filosófico de igualdad de oportunidades

Cabe mencionar que DTB pertenece a las Cátedras de Investigación, una de las iniciativas de investigación interdisciplinar desarrolladas por la Ibero cuyo objetivo es crear una masa crítica en una determinada línea de estudio. En el caso de Dinámicas, “nuestra cátedra está basada en un criterio filosófico de igualdad de oportunidades”, como explica el doctor Soloaga.

Porque “cuando vos no podés decidir por tus cosas, todo es circunstancial para ti… tenés un reforzamiento de la desigualdad que no depende del esfuerzo de la persona”, es necesario repensar y reorientar los esfuerzos políticos y económicos para que no sean vanos. Y habrá que pensársela dos veces la próxima vez que alguien diga que al mexicano no le gusta estudiar, pues la mayoría de las deserciones escolares suceden por falta de recursos y de un impacto positivo del nivel de escolaridad en el bienestar de las personas.

El crecimiento será incluyente, o no será.


 

 
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