De la necesidad una virtud


Acompañamiento metodológico para la formulación del Programa Nacional de Evaluación y Mejora Educativa sobre Educación Multigrado


 

El olvido del Estado mexicano en materia educativa rural es, por decir lo menos, negligente. Pero el diagnóstico de una red de investigadores ha puesto de manifiesto las grandes lagunas del sistema, y propuesto opciones para rellenarlas con nuevas formas de hacer escuela.

 
 

Cuando en una sola clase se reúnen dos o más grados de estudiantes, todos instruidos por un solo educador, a eso llamamos educación multigrado. De las cerca de 100 mil primarias que hay en el país, 45 mil son multigrado. Esta proporción varía de estado a estado –en Durango, por ejemplo, alcanza el 60 por ciento– y se corresponde, grosso modo, al 22 por ciento de mexicanos que habitan en zonas rurales. Tantos niños, tan pocos profes.

La enseñanza multigrado es una alternativa promisoria para proveer escuelas pequeñas de servicios educativos, pero en México ha sido una decisión por carencia de maestros.

Pero la educación multigrado no es deleznable per se. En varios países se utiliza con distintos fines y su implementación ha crecido en las últimas décadas. La mayoría de los 34 países miembros de la OCDE la han usado de una u otra manera. En escuelas rurales de Finlandia y Austria, la educación multigrado se ha utilizado con el fin de reducir, pero también de capitalizar la heterogeneidad de los alumnos, mientras que en la Colombia del siglo pasado se observó que la Escuela Nueva –un programa de educación rural multigrado promovido por la UNESCO– devino en una mayor participación escolar y un mayor éxito académico. Resultados similares se han observado en algunos países del África subsahariana (“la enseñanza multigrado es una alternativa promisoria para proveer escuelas pequeñas de servicios educativos”). En México, sin embargo, esa promisoria alternativa “ha sido una decisión más bien por carencia de maestros… una decisión administrativa y no pedagógica”, de acuerdo al doctor en Ciencias Sociales y Estudios Rurales Diego Juárez Bolaños.

Como parte del Programa de Redes Temáticas del Conacyt –motivado por el interés de los gobiernos locales de 27 estados– el doctor Juárez coordinó el proyecto Acompañamiento metodológico para la formulación del Programa Nacional de Evaluación y Mejora Educativa sobre Educación Multigrado, de la mano de la Red Temática de Investigación en Educación Rural (RIER), con investigadores asociados provenientes de 15 estados del país. La RIER busca facilitar la cooperación entre actores en torno a la educación rural y sus principales líneas de investigación son la “formación docente inicial y continua para la educación básica rural”, las “prácticas y saberes docentes de nivel básico en el medio rural” y los “procesos de aprendizaje en escuelas de educación básica en contextos rurales”.

Si bien la implementación de un modelo multigrado puede ofrecer ventajas notorias, la RIER ha encontrado tres problemas muy evidentes que opacan ese potencial: los profesores no están formados para el reto multigrado, no hay suficientes materiales y no existe un programa pedagógico especializado en escuelas multigrado. “Por ejemplo, en promedio usamos seis libros por cada grado. Bueno, imagínate que el maestro multigrado tiene que conocer 45 libros de texto”. Una solución para este problema sería crear “libros de texto especiales para escuela multigrado, como en Finlandia”, de acuerdo al Dr. Juárez. “Pero aún no existen”.

No pocas escuelas primarias cuentan con solo un maestro para instruir seis distintos grados—las llamadas escuelas unitarias. No cuentan con suficientes maestros, ni mucho menos un director. El Dr. Juárez menciona al menos dos alternativas a este problema: la creación de un cuerpo de directores itinerantes que atiendan distintas escuelas, o la consolidación de sedes regionales a las cuales los maestros puedan acudir, como en el caso de Colombia. “Ya hay otros modelos en otros países para descargarles las actividades directivas a los maestros en las escuelas multigrado… no todo está condenado”.

No todo está condenado: a pesar de que la última propuesta federal relevante sobre las escuelas multigrado sucedió durante el sexenio de Vicente Fox, hace casi 15 años, “hay muchos maestros que están muy comprometidos y que buscan la manera de hacer sus propios materiales, hay muchos colectivos de maestros que trabajan de manera colaborativa”. Algunos estados han hecho importantes esfuerzos localizados, como Yucatán, donde cuentan ya con un modelo propio creado en la entidad. En Tabasco y San Luis Potosí se ha buscado formar maestros multigrado, y en Zacatecas se han realizado adecuaciones curriculares. A partir del trabajo investigativo con la RIER, 25 estados han optado por llevar a cabo estrategias específicas para impulsar a nivel pedagógico la educación multigrado. ¿Llegará el día en que la educación mexicana suceda gracias al, y no a pesar del Estado mexicano? No lo sabemos, pero por el momento “falta que implementen las recomendaciones de verdad, aunque eso ya está fuera de nuestro alcance”.

Recientemente la RIER ha recibido una propuesta para evaluar el trabajo del subsistema del Consejo Nacional de Fomento Educativo, una institución que se pensaba temporal hace 48 años y que, sin embargo, ha perdurado. Creado en 1971 por decreto de Luis Echeverría, el CONAFE hace las veces de la SEP en poblaciones menores a 100 personas y escuelas de entre 4 y 29 alumnos. Para llevar a cabo esta tarea, la CONAFE se vale de jóvenes que realizan su servicio social: un aparato que, sí, tiene sus virtudes, pero se ha rezagado en la resolución de la problemática educativa rural. Si todo marcha bien, será la RIER quien evalúe el trabajo de la CONAFE: crucemos dedos para que esa disposición florezca y rinda frutos.

Una de las importaciones inmateriales de la colonia europea fue el sistema educativo monogrado, el “patrón oro de la instrucción escolar”. Aquel sistema ha funcionado gracias a la creencia de que el progreso escolar sucede de forma escalonada y se corresponde con la edad de las personas. Las viejas teorías europeas ligan aprendizaje y edad, por lo que en las excolonias la educación multigrado ha quedado supeditada a las carencias materiales de las poblaciones rurales, mientras que en los centros urbanos se siguen varias fórmulas de la vieja escuela. De ser visibilizado el problema de lo multigrado, el déficit educativo mexicano podría convertirse en una oportunidad magnífica para repensar los modelos y convertir los espacios educativos rurales en un vasto laboratorio pedagógico. ¿Por qué no hacer de la necesidad una virtud? El doctor Juárez no es muy optimista al respecto (la nueva administración no ha hecho demasiado hincapié en la cuestión), pero está seguro de que hay que mantenerse en pie de lucha. La educación, aunque usted no lo crea, sigue siendo un derecho fundamental.


Acompañamiento metodológico para la formulación del Programa Nacional de Evaluación y Mejora Educativa sobre Educación Multigrado

Proyecto de la Convocatoria de Proyectos de Investigación del INIDE

Temporalidad: 6 meses (septiembre 2016 / febrero 2017)


En el proyecto también participan:

Ibero:

· Paola Arteaga Martínez – Asistente de Investigación
· Claudia Hernández – Asistente de Investigación

Otras universidades:

· David González Fraga – Universidad Pedagógica Nacional (UPN), San Luis Potosí
· José Antonio Moscoso – Normal de Balancán, Tabasco
· Lydia Espinosa – Benemérita Normal Veracruzana
· Cenobio Popoca – Benemérita Normal de Maestros, CDMX
· Enrique Ibarra – Universidad Autónoma de Sinaloa
· Francisco Urrutia – Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO)

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Diego Juárez bolaños